
Cardigan de Diesel: Kaprix. ¿De cuántos apuros me habrá sacado la clásica combinación camisa blanca-cardigan gris? De infinitos, seguro, y de más que me sacará. En esta ocasión, modernizando ese clásico look, este cardigan de Diesel añade toques de color que aportan viveza y estilo, modernizando así un atuendo que nunca falla. Muy cosmopolita, vamos.
Camisa de Maison Martin Margiela: Camisa blanca, sin más. Blanco impoluto y ningún tipo de símbolo ni nada parecido. Importante que la parte de abajo sea redondeada para llevarla por fuera del pantalón y sobresaliendo así bajo el cardigan aportando el toque informal que buscamos hoy. Martin Margiela no me fascina, pero por recurrir a un básico no creo que pase nada.
Vaqueros de True Religion: ‘Ricky’ Slacker. Bajos, desgastados, ligeros…en definitiva; cómodos, como casi todos los vaqueros de True Religion. Los bolsillos traseros, cerrados y con botón, le aportan un aire más urbano que el del clásico bolsillo convencional. No muy oscuros, pero lo suficiente para destacar algo frente a la chaqueta.
Zapatillas de Ralph Lauren: Harold. De piel y realmente cómodas, doy fe personalmente. No son espectaculares por su diseño, ni mucho menos, pero ya que hablamos de ser cosmopolita, nunca bienen mal unas buenas suelas de goma para patear una ciudad. Sencillas y efectivas, y mucho más acorde al estilo que cualquier zapato, claro.
Cinturón de Louis Vuitton: Inventeur Damier Graphite. Uno de mis cinturones favoritos. Se puede optar por llevarlo por el lado totalmente negro o por el del estampado Damier Graphite puesto que es reversible. En esta ocasión, importa poco al ir la camisa por fuera. Así que como a ustedes les venga en gana. La hebilla me encanta, no es el clásico símbolo de la maison francesa, y eso de vez en cuando se agradece.
Reloj de Rolex: Yacht Master. Un clásico atemporal y con el genuino diseño de Rolex. Totalmente “gris” gracias al oro blanco y al platino. No llamará la atención a simple vista en parte eclipsado por los detalles en azul de la chaqueta. Con el cardigan arremagando la cosa cambia, obviamente. Discreto, pero al final no. Es un Rolex, o te encantas, o los odias. Sí, hoy estoy extremista.
