
Polo de Paul Smith: Multi Stripe Zebra. Últimamente paso demasiado tiempo en aeropuertos, y entre esperas, retrasos y demás me paso las horas muertas en los clásicos e incómodos bancos de las terminales, por eso es importante viajar con ropa más que cómoda. Si de algo me han servido mis constantes visitas a Londres es para descubrir Paul Smith como una marca perfecta para básicos. Los polos de la simpática zebra multicolor por ejemplo, con unas tonalidades muy vivas, están muy bien. Éste es perfecto para el cárdigan.
Cardigan de Gucci: Si bien me suelen gustar casi todos los complementos de la firma italiana, con la ropa me pasa más bien lo contrario (por suerte para mi economía), pero este cardigan es una excepción. Me encanta. No solo por la mezcla de beige con los pequeños detalles rosados (que combinan a la perfección con el polo), si no porque el tallaje skinny de los cardigans de Gucci es perfecto; sientan increíblemente bien. Mezcla de cashmere y seda, es una prenda atemporal perfecta para cualquier ocasión, más o menos formal.
Vaqueros de True Religion: Bobby Super T. Los vaqueros True Religion son bastante cómodos, la verdad, al menos el Bobby, que es mi modelo favorito. Rectos, blandos, desgastados y de aspecto vintage son perfectos para completar un look casual y relajado. Además, este modelo no incluye la clásica solapa de la firma en los bolsillos traseros. Se agradece. Su único problema es que pueden pecar de ser algo caros para lo que realmente son.
Zapatillas de Munich: Acropol. Producto nacional, cosa rara en mí. El Acropol es el único modelo tolerable de Munich, y no en todos los colores. Zapatillas cómodas y de un aspecto más sofisticado que las clásicas Nike de running, propias del guiri de aeropuerto. Mezcla de ante y piel en beige, lógicamente. (Nota: Realmente iba a poner las geniales Low Top de Lanvin, que le dan ocho millones de vueltas a éstas, pero no quería repetirme).
Bolso de Louis Vuitton: Keepall 55. Si bien hace algún tiempo este tipo de bolsos (o keepalls) me parecían incómodos, he de reconocer que son más prácticos de lo que pensaba, al menos para viajes cortos. Resulta más cómodo sacar cualquier cosa de un bolso como éstos que tener que agacharte, abrir el trolley y removerlo todo hasta encontrar lo que quieres, además caben más cosas de las que pueda parecer en un principio. Si es Louis Vuitton siempre Damier o Epi, Monogram no, por favor.
Reloj de Tag Heuer: Grand Carrera Calibre 17RS. Aunque Tag Heuer cada vez me decepciona más, el Calibre 17RS no me desagrada. Me gusta la limpieza que aporta el blanco de la esfera con los detalles de acero satinado de la caja. Además, los indicadores rotativos me resultan simpáticos. Caja de 43 milímetros y con correa de cocodrilo en color chocolate, mejor que de acero o negra.
