Las pieles más sensibles son especialmente difíciles de cuidar, ya que deben elegir con mucho cuidado los cosméticos para evitar reacciones. Este tipo de piel suele estar irritada y tirante y presentar alergias o enrojecimiento.
Los ingredientes químicos de los cosméticos comerciales, el estrés o las inclemencias meteorológicas como el frío o el viento, son algunos de los factores que pueden incidir en las pieles más sensibles. Por eso, lo mejor es que apuestes por tratamientos a base de ingredientes naturales que además podrás preparar tu mismo en casa. Toma nota de este ejemplo.
Con miel, huevo y avena, tres ingredientes económicos y fáciles de encontrar, podrás obtener una mascarilla para pieles sensibles. Mezcla una cucharada de miel, una clara de huevo y 3 cucharadas de avena para obtener una pasta compacta. Aplícatela sobre la cara y espera unos 20 minutos antes de retirarla con un paño y agua fría.

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